domingo, 20 de octubre de 2013

Primer momento .3

El Teatro cómico Medieval

En la edad media predominó el Teatro Religioso, pero cuando este utilizaba la lengua vulgar, en los entreactos solían aparecer divertimientos de tipo satírico o burlesco: las farsas, servían de relleno del espectáculo religioso principal. Las farsas, relacionadas con el carnaval, eran piezas breves, de humor grueso, protagonizadas por personajes muy caricaturizados. Estas representaciones hicieron surgir en Europa un teatro popular alejado del espacio de las representaciones religiosas y representadas en plazas y mercados. Las farsas medievales fueron importantes   para el desarrollo del gran Teatro Europeo de la Edad Moderna, especialmente porque dieron lugar a la Comedia Italiana, que basándose en la Improvisación creó unos personajes arquetípicos y una modalidad teatral que influyó en toda Europa.


La Comedia de los Siglos XVI Y XVII

En el renacimiento se cultivó la comedia humanística, primero en latín y después en lengua romance, basada en la Comedia Latina. En el siglo XVI y XVII, resurgió con fuerza el gusto por la comedia. Además de la comedia Italiana que renovó Carlo Goldoni, más tarde, en el Teatro Isabelino inglés destacaron las comedias de William Shakespeare y Ben Jonson, y en España la comedia Nueva o española, creada por Lope de Vega y cultivada por autores como Tirso de Molina y Pedro Calderón de la Barca. En Francia también en el siglo XVII destacó Moliére.
Shakespeare en Inglaterra y Lope de Vega en España dejaron a un lado la preceptiva clásica para ofrecer a un público diverso un teatro que en la actualidad sigue representándose y que todavía tiene mucho que ofrecer. Mientras, en Francia triunfaban los ideales clasicistas que, contrariamente a lo que ocurría en Inglaterra y España, propugnaban la separación de los géneros clásicos.
Durante estos siglos apareció un Teatro Cómico: el teatro menor, de piezas breves y humorísticas tales como El entremés, cuyo nombre se debe a que representaba en los entreactos a la Comedia Nueva o española.

La Comedia Inglesa: Shakespeare

A finales del siglo XVI, durante el reinado de Isabel I, se produjo un gran desarrollo del teatro en todos sus géneros. Apareció un teatro renovador, como el español Coetáneo, que formalmente dejó de lado preceptivas normas para satisfacer a un público heterogéneo que pedía emoción y diversión. A partir de entonces se complicó la acción de las comedias con intrigas secundarias, se rechazó el límite de tiempo, se mezclaron elementos cómicos y trágicos, y se optó por los frecuentes cambios de lugar de la acción. En esta época se destaca la producción dramática de Wiliam Shakespeare (1564- 1616). Algunas de sus obras cómicas son comedias de costumbres situadas en ambientes reales, como: “Las Alegres comadres de Windsor”. Se destacan además las comedias de corte fantástico, ambientadas en mundos de ensueño poblados de seres mágicos, como “Sueño de una noche de verano”.

La Comedia Española: Lope de Vega


Por las mismas fechas en que se vivía la renovación teatral en Inglaterra, Félix Lope de Vega (1562- 1635) ofrecía a un heterogéneo público español, perteneciente a una sociedad estamental, un nuevo espectáculo, la comedia nueva, que perseguía la diversión y la evasión del espectador. Este nuevo teatro reflejaba todavía un sistema político y social, sustentado en la Monarquía absoluta, la religión y el respeto a las convicciones sociales imperantes., tales como el concepto de la honra. De esta manera, la comedia nueva proporcionaba diversión y favorecía la cohesión social, porque propiciaba la identificación del espectador con el sistema político y social vigente.
El término comprendía entonces tanto lo que se conoce como drama, como la comedia en sentido estricto. Ejemplos de comedia en sentido estricto son: “La dama boba y el perro ortelano”, de Lope de Vega.
En general, estas comedias presentaban personajes- tipo- que reaparecían en distintas obras. Son frecuentes los papeles de galán, de la dama, del gracioso, del poderoso, del villano o del caballero. La lengua se adaptaba a cada personaje. Los temas eran variados y giraban en torno al amor y al honor; podía tratarse de temas históricos, mitológicos, religiosos, literarios (procedentes de la épica, del romancero o de la novela pastoril) o políticos.

Comedia Europea a partir del siglo 

XVIII

La comedia nueva o española siguió cultivándose en España hasta comienzos del siglo XVIII época en la que la influencia de la cultura Francesa y de sus teatros impulso a los ilustrados a imitar la comedia francesa que tenía las características formales de la comedia clásica y cuyas obras pretendían educar y a la vez entretener. Así se refleja en la comedia sentimental que cultivó, entre otros, Gaspar, Melchor de Jovellanos, y en la comedia neoclásica de Leandro Fernández de Moratín. 

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